“SER LATINOAMERICA ES UN ACTO DE VOLUNTAD”
Es un acto de voluntad en el sentido de que el latinoamericano necesita seguir las tendencias occidentalistas, en el hecho de querer siempre aspirar a ser prácticamente lo más ario posible, tiende a olvidarse de su pasado, es decir, en mi ejemplo, no provengo de raíces indígenas, asumo mi estado de hibrides, es más, mis antepasados provienen de Francia (mi segundo apellido es Chailán), pero no por eso puedo creerme el cuento de decirme “soy un francés”, no. Erróneo sería ese pensamiento, primero que todo porque soy chileno (legalmente), pero no quiere decir que este país me represente, entonces no puedo creerme un occidental, soy un Latinoamericano de tomo y lomo, asumo mi personalidad de lucha, porque somos y estamos destinados a luchar por lo nuestro ya que aquellos occidentales día a día nos siguen usurpando desde tierra hasta incluso el pensamiento de nuestra gente.
Respecto del cuento, el protagonista, el señor Juan Dahlmann, tiene una confusión tremenda en relación a aquella ambigüedad de la que mencioné un poco más arriba, el hecho de tener un pié en el lado pseudo germánico y de ser un argentino, como dice él, prefiere apegarse al hecho de tener como referente aquel gaucho que […] Era oscuro, chico y reseco, y estaba como fuera del tiempo, en una eternidad. Dahlmann registró con satisfacción la vincha, el poncho de bayeta, el largo chiripá y la bota de potro y se dijo, rememorando inútiles discusiones con gente de los partidos del Norte o con entrerrianos, que gauchos de ésos ya no quedan más que en el Sur. […]
Queda en evidencia la clara confusión que mencionábamos, ahora, porque se apela al término “voluntad”, es porque tenemos la capacidad de discernir en que parte del juego estamos, ser un latinoamericano es un orgullo, representar nuestra tradición, nuestras raíces, nuestro territorio oprimido durante siglos, una defensa constante de lo nuestro que se ve amenazada cada vez más por las multinacionales (claro ejemplo de occidentalismo).
Voluntad es la operación ética de discernir sobre un tema que compete nuestro interés conforme a nuestra felicidad, por lo tanto se reafirma la tesis de que nuestro espíritu hibrido es de lucha constante, estamos destinados a velar y cuidar nuestra democracia usurpada muchas veces por los peces gordos, a costa de genocidios, entre tantos otros adjetivos descalificativos como es conocida nuestra tierra.
Ahora, reflexiono respecto el título del cuento, y llego a la conclusión de que Borgues aspira al hecho de alejarse cada vez más del norte, en metáfora e ironía sobre el occidentalismo, los Yanquis, para ser más explícitos, y en contraposición busca el Sur, nuestra identidad, tener presente de que si estamos, de que tenemos convicción de independencia, de que podemos hacerlo.
Está en cada uno de nosotros decidir cual es nuestra perspectiva, en el hecho de preferir ser un occidental, o bien, un “Sudaca” como despectivamente nos llaman los del norte.
Hoy en día, estamos plagados de influencias occidentales, comida rápida, televisión chatarra, entre otros atentados culturales de convertirnos en meras marionetas de los “malos”.
Juan Dahlmann, en el final del cuento, asume la posición sudaca, y nos da a entender que no hay nada más precioso que acudir a esa muerte onírica, impensada, impulsivamente deseada, y tan codiciada por todos, pero muy osada para hacerla realidad, el dejarse llevar por los instintos. Una analogía de este concepto es el hecho de que si en mi casa, estuvieran robando, y descubro este acto en pleno, uno instintivamente hace frente a la situación, en sentido de no importar lo que pase, solo va, porque es lo más íntimo que tiene uno, entonces, dada la situación de Dahlmann, me refiero a esa asquerosa angustia del determinismo si lo podemos llamar de alguna manera, la rutina, el no saber porque pasa esto, sino que solo pasa. El protagonista cree que es la mejor manera de destruir los cánones implementados por el sistema, ir y solo ir porque esos instintos de lucha fervientes salen del corazón más que de la razón. Es una instancia preciosa, casi de rebeldía respecto el sistema asqueroso que llevamos, apelar a la vieja escuela, en donde la costumbre manda, no dejarte llevar y quedar como un inconsecuente, una clara demostración de rescate de las raíces, un signo sudaca, no hay nada más precioso en revelarse en contra de los paradigmas reinantes hoy en día, una hermosa muerte, con un precioso proceso.
Nos muestra el Folclore, pero debemos tener en claro que Borgues a mi opinión es un narcisista por excelencia, ya que su vida converge en sus cuentos, pero no cabe duda que son un gran aporte para la filosofía latinoamericana, incluso muchos intelectuales de Francia mayormente leyeron sus obras, por eso mismo, da pié a que demostremos quienes somos los latinoamericanos, independiente la opinión de los “ellos”, somos de tal manera, seguiremos siendo así y en el afán de una independencia voraz alzaremos nuestra voz para reclamar lo injusto.
Como reflexión final, a mi parecer el cuento es delicioso latinoamericanamente hablando, ya que muestra fehacientemente la interrogante del SER latinoamericano, la disyuntiva que se plantea sobre el versus de los polos occidentales y latinoamericano en si, pero siempre rescatando y privilegiando la raza, aquella mal vista por el opresor desde su llegada, y de hecho, que hasta el día de hoy seguimos siendo discriminados por simplemente pertenecer a una parte del globo que muestra tantos defectos, y que son argumento permanente en contra nuestra, pero lo que no entienden es que a pesar de los genocidios, abusos e injusticias, seguimos de pié, seguimos luchando y pelearemos por lo nuestro, aquellos que nos pertenece en si, la tierra, la costumbre, la historia prehispánica, aquel estado cooperativista en donde todo funcionaba en pos de todos, como dicen los zapatistas “Para Todos la Luz, Para Todos Todo”, no como ahora que incluso nuestros gobernantes son emisarios de los occidentales europeos – yankis. Y que tengan en claro, que no estamos en venta, que no nos detendremos en reclamar, y como dice Victor Jara, “La Tierra es de Nosotros, y No del que Tenga más”.
Jorge Neira
lunes, 24 de mayo de 2010
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1 comentario:
Buena coke, buena lectura apliqué...saludos
Soy el Martín
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